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Hoy en Espejo Público he visto en directo cómo funciona el hechizo de Pedro Sánchez.
Sólo la magia puede explicar esta tesis de la conspiración que incluye a Biden, Trump,
Francia, Suiza, los jueces Calama, Pedraz, y Peinado, la UDEF, la UCO, y Anticorrupción.
La defensa del Gobierno se apoya en una idea cada vez más difícil de sostener: una supuesta estrategia judicial, mediática y política para tumbar a Pedro Sánchez. El marco del lawfare funcionó al principio con el caso Begoña Gómez, el juez Peinado y algunas instrucciones discutibles, pero se vuelve frágil cuando se mezcla con causas de naturaleza muy distinta: David Sánchez, Ábalos, Koldo, Santos Cerdán, Leire Díez, el fiscal general, Zapatero y el caso Plus Ultra.
La diferencia central está en los autos. No es lo mismo una instrucción discutida por su debilidad formal que una causa respaldada por informes de la UDEF, registros, colaboración internacional, agendas, mensajes, comisiones rogatorias y documentación intervenida. El sumario de Plus Ultra y Zapatero ya consta de ocho tomos incluyendo registros, joyas en una caja fuerte, agendas sobre Venezuela y referencias a petróleo, PDVSA, oro y operaciones internacionales.
El caso Leire Díez golpea de lleno el argumento de la persecución. La Audiencia Nacional investiga si una estructura vinculada al PSOE intentó obtener información contra fiscales, jueces, guardias civiles y testigos para neutralizar investigaciones sensibles para el partido y el Gobierno. El auto del juez Santiago Pedraz apunta a pagos, contactos con Santos Cerdán, reuniones en Ferraz y una supuesta trama destinada a obstaculizar causas judiciales, justo cuando el PSOE denuncia cloacas ajenas.
La paradoja política es evidente: el Gobierno denuncia una conspiración contra Sánchez mientras se investiga una posible red para influir, presionar o desacreditar a quienes investigaban al entorno socialista. Salvador Viada, exfiscal del Tribunal Supremo, desmonta la idea de una conjura judicial coordinada por la cantidad de actores que tendría que implicar: jueces que ni se conocen, policías, guardias civiles, fiscales, tribunales, medios, Francia, Suiza, Estados Unidos y distintas piezas abiertas en sedes diferentes.
Se puede cuestionar a Peinado, discutir la causa de David Sánchez y, al mismo tiempo, admitir que las investigaciones sobre Zapatero, Plus Ultra, Leire Díez, Ábalos, Koldo tienen indicios propios y deben avanzar. Meterlo todo en el mismo paquete del lawfare debilita incluso las críticas razonables a las instrucciones más endebles.
La causa de Leire Díez añade cifras concretas al caso: el juez investiga pagos vinculados a la presunta red, contactos con Santos Cerdán y supuestos fondos destinados a sobornos, dádivas, campañas mediáticas y facturas falsas. Según El País, el PSOE afronta dos investigaciones sobre pagos internos con un nexo común: los secretarios de Organización, Ábalos y Cerdán.
La derivada Aldama conecta la crisis con Venezuela y la financiación del PSOE. Víctor de Aldama entregó al juez un sobre con información sobre una supuesta financiación ilegal del PSOE y de la Internacional Socialista vinculada a PDVSA, la petrolera estatal venezolana. Esa línea se cruza con Zapatero, Plus Ultra, petróleo venezolano, Delcy Rodríguez, la Internacional Socialista y la pregunta sobre quién era “el uno” dentro de la trama.
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