影片說明
Era levantarte temprano mientras tus padres metían maletas hasta que ya no cabía nada más en el coche. El asiento pegajoso por el calor, las ventanas medio abiertas y la música sonando desde una radio que a veces perdía señal.
Era pasar horas mirando por la ventana viendo pueblos, montañas, gasolineras y carreteras infinitas. Preguntar cada diez minutos “¿cuánto falta?” mientras tu hermano ocupaba más espacio del que debía.
Era parar en áreas de servicio a comer bocadillos, papas, refrescos calientes o helados que se derretían demasiado rápido. El olor a gasolina mezclado con comida y aire acondicionado.
También era dormir incómodo en el asiento, despertarte confundido de noche y ver solo luces pasando por la carretera. O jugar a encontrar coches de colores, cantar canciones todos juntos y pelearse por quién iba junto a la ventana.
Y aunque a veces se hacía eterno, con los años esos viajes terminaban sintiéndose especiales… porque no era solo llegar al destino, era compartir el camino con tu familia.